PILAR, DANI, MORA Y THAI

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“Cada historia tiene un principio y un final.
En nuestro caso, el inicio no es muy bonito. Nuestra niña acabó en una familia con dos niños pequeños, según crecía, se fueron dando cuenta de que no era lo que buscaban, y debido a eso, a su falta de socialización y a los constantes castigos, hicieron de ella una perra nerviosa y miedosa. Así que cuando más o menos tenía un añito decidieron que ya no podía estar más con ellos y se la quitaron de encima.
Por suerte un familiar se la quedó mientras le buscaban un hogar, y ahí es donde entramos nosotros. Vimos un evento en Facebook, donde ponía que buscaba hogar urgentemente, y en cuanto la vimos supimos que sería nuestra. Ese mismo día llame a la chica que tramitaba su adopción y quedé en ir a por ella al día siguiente.
Y ese mismo día se vino a casa. Ahora es cuando me gustará decir que todo fue perfecto, pero no. Al llegar a casa, casi mata a mis gatos y empecé a llorar por no saber que hacer.
Así que antes de tirar la toalla la llevé con mis padres, dónde después de un mes de trabajar con ella y el perro de mis padres, decidimos intentarlo de nuevo, esta vez también lloré, pero de alegría. Pasó al lado de los gatos como si nada, y ahora, 8 meses después, son inseparables ¡y me encanta! Con las personas es la más mimosona del mundo, aunque con otros perros hay que ir con cuidado, que no tengan juguetes, palos… en fin nada que pueda crear tensión, pero poco a poco y con amor el final tiende a ser feliz.
Si tengo que hacer una reflexión, sería el de adoptar y dar segundas oportunidades, cada perro tiene un principio, pero tu eres el responsable de escribir su final. No tengas miedo a los mal catalogados PPP, ten miedo de los que ponen esas leyes, pues son gente sin corazón.”

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