ASIER, MADDI, IRATI ,RENO Y THAI MANIFIESTO A LA LIBERTAD

 

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En primer lugar me gustaría agradecer a Loli y a Thai por brindarnos la oportunidad de pasar un buen rato a su lado y a Unidos en apoyo a las razas PPP por organizar este fantástico evento, por su gran labor visualizando y luchando por este problema. Es admirable lo que hacéis, ojalá todas las semillas que estáis sembrando florezcan en una sociedad sana y libre de prejuicios.

A decir verdad, no hace mucho que estamos al tanto sobre la dichosa ley PPP. Hace 6 meses que Reno llegó a nuestras vidas; unos pocos meses más en mi caso, ya que lo conocí en la perrera en la que soy voluntaria. Reno fue uno de los primeros perros que conocí en la plataforma: su compañero de chenil había sido adoptado y teníamos que introducirle uno nuevo. Se llevaba bien con todos los perros con los que compartía jaula, tanto hembras como machos, y aguantaba como un campeón —aunque con cierta tristeza en la mirada— al ver cómo todos sus amigos salían adoptados.

A finales de mayo llegó su gran día, una vez conseguidos todos los papeles de la licencia y del seguro, volví a sacarlo del chenil, pero con una gran diferencia: no volvería a dormir sobre un palé frío. Se montó en el coche como si supiera dónde lo llevábamos. Desde aquel momento, hemos compartido mil historias, aventuras y mimos en el sofá; y por supuesto, también hemos entrenado durante largas horas bajo la incesante lluvia vitoriana. Desgraciadamente, no todo es tal y como desearíamos, ya que tanto Reno como nosotros somos víctimas de la ignorancia y de la absurda ley PPP.

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He decidido titular este testimonio” Manifiesto a la libertad “porque es el paso que nos falta para poder disfrutar de y con nuestros perros. No hablo simplemente de no tener que ponerles bozal o de poder soltarlos, sino de que sean aceptados como cualquier otro perro. Un APBT es un tipo de perro, como bien lo es un chihuahua, si ambos son tipos de perros, tratémoslos como tal. No digo que a todos nos tengan que gustar los mismos perros —cosa que por cuestiones de modas lamentablemente pasa—, pero una sociedad sana e informada no marginaría unas razas mientras adora a otras.

Hoy en día somos una minoría los que trabajamos para concienciar a la gente, pero albergamos la esperanza de que sea esa fuerza —por pequeña que sea— la que después de un árduo trabajo consiga cambiar la realidad. Hace 100 años era impensable que los negros pudieran llevar una “vida de blancos”, que las mujeres pudieran votar, o que las parejas homosexuales pudieran hacer pública su relación. Sin embargo, el tiempo ha demostrado que nutriendo la mente a base de conocimiento se puede conseguir mejorar la realidad. La educación es nuestra única arma, utilicémosla para eliminar las barreras de la sociedad y para que nuestros perros puedan ser lo que son: perros. “

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