Mi testimonio se suma a los de cientos de personas que, como yo, abrieron los ojos a una cruda realidad y decidieron unirse a la lucha por la defensa de los animales. Seres sintientes que son tratados a diario como menos que una mercancía, y que son desechados tras agotar su «utilidad» de las formas más crueles y deleznables.
Desde pequeña me he criado rodeada de perros de todos los tipos. Mastines, Pastores, el Boxer de mi mejor amiga de la infancia, los pit piratas tan dulces y juguetones, o los grandes dogos y presas que se tumbaban a tu lado o reposaban sus cabezas en tu regazo en busca de lo que más les gusta a todos: recibir calor y cariño. Llegaba perdida de garrapatas, pulgas… Todo lo que podáis imaginar, y eso para mí era vida.
Al salir la ley «PPP» comencé a darme cuenta, leyendo y releyendo, de lo que se decía de ellos, y me pareció indignante y ridículo. ¿Qué tenía que ver la raza con el carácter? ¿Por qué tenían que pagar ellos el precio de la maldad y la ignorancia que les obligaba a portar unas siglas inmerecidas? ¿Qué se conseguía con todo esto a parte de generar una alarma social innecesaria? Y ¿quién se beneficiaba con todo esto?
El pasado volvía a repetirse, excepto que en lugar de Rottweilers y Dobermans, ahora la lista se alargaba e incluía otra serie de razas que castigaba de forma implacable.
Comenzaron entonces las falsas denuncias, los abandonos masivos, la superpoblación de estas razas en perreras donde se volvían invisibles, porque pasaron a ser considerados poco menos que monstruos… todo por desconocimiento y ese miedo inculcado desde las instituciones tanto privadas como públicas, que vieron en esto un filón. Por no hablar de criadores, que a día de hoy aún deben de frotarse las manos.
Para mí estos últimos 4 años han sido decisivos tras haber sido testigo directo de casos espeluznantes, casos en los que he asistido, rescatado, denunciado y acogido sin descanso. Y solo puedes llegar una conclusión: el peligro NO son ellos, ni lo han sido nunca.
El peligro reside en las retorcidas mentes de seres crueles que imprimen y potencian carácteres que nada tienen que ver con su dulzura nata, que se les puede ver en los ojos.
Son peligrosos los hombres y las palizas que propinan. Las peleas que les obligan a matar o morir, e incluso a veces ambas cosas. Peligrosos quienes tienen la brutal idea de usar de sparring a cachorros lactantes de estas razas.
El peligro reside en los humanos, y esa es nuestra lucha: que se escuchen nuestras voces contra las de quienes quieren sepultarlas, ya que ellos no pueden alzarla por si mismos. Que se abran cada vez más ojos y mentes al problema real, por todos aquellos que siguen esperando su rescate, vagando solos y desprotegidos a merced de los peligrosos humanos y sus ideas.
Por todos ellos hay que seguir uniendo fuerzas y luchando por un cambio, no solo legislativo si no también social.
Por todos los rescatados y adoptados. Por esas mentes que se abren y se cruzan en nuestro camino. Para todos los que diariamente salvan a estos seres puros, leales y dulces: GRACIAS. Porque no hay causa más noble que la suya y no existen seres más nobles que ellos.
Y gracias Loli por este gran y precioso proyecto que les da voz y visibilidad y que enseña al mundo lo que realmente es un PPP. Un Perro Potencialmente PERFECTO.
#ESTOYCONTHAI
#FIGHTFORTHEM
#NOALALEYPPP
#ADOPTANOCOMPRES


