Pues yo no tengo un PPP. Tengo un Golden de dos años y medio. Se llama Tado, y es lo más cariñoso del mundo.
Nunca había tenido perro. Siempre me han gustado, pero no dimos el paso hasta que nuestros hijos fueron mayores. Un día aparecimos mi marido y yo con una bolita de pelo blanquecino de dos meses en casa, para delirio general.
Y entonces ¿por qué escribo esto? ¿Qué tengo yo que ver con los perros PPP? Si el mío es un peluche grandote y bonachón….Pues precisamente escribo “desde la otra cara de la moneda”. A mi perro siempre se le acerca todo el mundo, el “oooh, qué monooooo…” sigue siendo constante aunque ya no sea “el perrito de Scottex”; los niños preguntan si le pueden acariciar, los padres dejan encantados que se acerquen… y el perro es feliz. Pero me doy cuenta de que hay otros muchos perros, los llamados PPP, que son igual de cariñosos, están igual de deseosos de mimos y carantoñas…. pero cuando se cruza con ellos la gente agarra a sus niños para que no se acerquen, cambia el rumbo de sus pasos y se aparta con desconfianza. Y no es justo. Ni para los perros ni para sus dueños.
Tado no es en absoluto un perro dominante. Se aparta de los potenciales conflictos. Pero debo decir que los pocos problemas que en su vida ha tenido con otros perros no han sido NUNCA con razas de las catalogadas como PPP. Al contrario, se acerca siempre sin dudar a jugar con ellos, y disfruta muchísimo. ¡Teníais que haber visto jugar a Thai y a Tado durante la sesión de fotos! Rodaron, se revolcaron, se mordisquearon….. lo pasaron bomba. Igual de cariñosos y sociables los dos


