«Siempre he tenido perros, me decidí por probar ser casa de acogida, y posteriormente adoptar, y no solicité ningún perro en concreto.
Cuando me dieron a Tuerca (una preciosa Amstaff de 3 añitos), me lo tomé como algo temporal, yo tenía mis prejuicios porque tuve problemas con una perra que tuve, y un pitbull (aunque ahora comprendo que no era el pitbull, sino el dueño el que tenía el problema).
Y fíjate que a Tuerca, le salió una adopción a las 2 semanas de que me la dieran en acogida, pues ya no podía separarme de ella, siempre con su juguete en la boca, pendiente de ti en todo momento, dándote unos lametones tremendos cuando te va a despertar, así que me la quedé.
De esto hace 8 meses ya, y aunque aún hay cosas que pulir, porque no sabemos qué vida tuvo antes de que la tuviera la protectora, Tuerca siempre recibe a todo el mundo con una sonrisa de oreja a oreja».

